lunes, 23 de abril de 2012

En el Día del Libro, algo de libros

Hoy no voy a escribir nada de arbitraje, es posible que casi nada de fútbol y solo un poco de deporte.

Acaba de aparecer una nueva editorial en el panorama español, Léeme. No hay mejor día que este para presentar una editorial y no hay mejor día para hablar de libros. Léeme ha inaugurado su catálogo con dos libros, pero promete completar su primer año con un puñado de ellos más.

Por una vez me he leído los dos. El primero de ellos es una aventura de uno de los blogueros más leídos de España, Alfred López, al que muchos conocerán mejor como Ya está el listo que todo lo sabe. El libro, como no podía ser menos, se titula igual. Cuando uno va leyendo el libro le asalta una idea: ¿Pero cómo puede haber alguien que sepa tanto... de todo? Pues así es Alfred López y, además, ha sabido trasladarlo al papel. ¿De dónde viene la expresión...? ¿Por qué se dice...? ¿Es cierto que ocurre...? ¿Quién inventó el...? ¿Cómo surgió...? En fin, son 366 respuestas a 366 preguntas, una por día del año, de esas que no es raro que nos asaltan en algún momento de nuestra vida. 

El segundo libro es más deportivo. Lo escribe Paul Shirley, que, para los que no conozcan a fondo el mundo del baloncesto, fue jugador profesional en la primera década del siglo XXI. Y cuando digo 'jugador profesional', no me refiero a un Kobe Bryant, a un LeBron James, a un Pau Gasol o, por qué no, a un Juan Carlos Navarro. Me refiero a un profesional del baloncesto, a un 'machaca', a un trotamundos. En España jugó en el Juventut de Badalona, en el Unicaja de Málaga y en el Vive Menorca. Deambuló por Rusia, disfrutó (o no, según cuenta en el libro) de Grecia, lo intentó todo lo que pudo en la NBA, en la CBA, en la ABA... El baloncesto fue su profesión y en el libro nos cuenta cómo es la vida de un jugador al que casi nadie conoce. Ahora, ya retirado, se dedica a escribir: empezó con un blog mientras era jugador y de ahí pasó a escribir un libro, colaborar en prensa y a convertirse en uno de los mayores críticos del 'show business'. A algunos puede que os suene el nombre, porque es columnista semanal del diario El País. El título del libro es ¿Me puedo quedar la camiseta? y viene de una de las primeras anécdotas que cuenta en el libro, que nos muestra el camino de por dónde va a ir la historia deportiva de Shirley.

Los dos libros (y todos los que vengan) se pueden comprar en todas las grandes librerías de España, por lo que no creo que tengáis problemas para encontrarlo. Aun así, el editor ha abierto una tienda on-line desde la que podréis comprar los libros, sin gastos de envío. La encuadernación es buena (tapa dura), el papel excelente, la tipografía muy legible... En fin, que el resultado es ciertamente agradable.

¿Y por qué os meto tanto rollo con algo que no tiene nada que ver con el arbitraje, ni siquiera con el fútbol? ¿Acaso soy yo ese anónimo editor del que hablaba en el párrafo anterior? Pues no, no tengo tanta suerte. El impulsor de la editorial Léeme, José Antonio Menor, es un buen amigo.

Buen amigo, que podría dejar de serlo si no le entrego de una puñetera vez el original que le prometí hace ya algunos meses. Uuups, se me ha escapado. Qué más da, me imagino que ahora me denunciará al Tribunal de Autores Bocazas. Algunos me habéis escrito para reprocharme que en los últimos meses no escribía casi en el blog, y es cierto. Otros me acusabais de haberme trasladado al universo Twitter (@pitidoinicial), dejando de lado a un hijo tan querido por mí (y por algunos). Pues he ahí la razón: he estado (y sigo en ello, para cabreo de mi editor) enfangado en un proyecto, un libro, que debería salir a la calle este año. El libro lo estamos escribiendo juntos Javier Bravo y yo. 

Y sí, tratará de arbitraje.

miércoles, 4 de abril de 2012

Programa CORE de UEFA

Hace un par de años, en el verano de 2010, dio comienzo un nuevo programa arbitral promovido por UEFA. Hasta ahora teníamos el programa de Talentos y Mentores, del que ya he hablado varias veces en este blog, para árbitros con categoría FIFA. Habitualmente este programa es para árbitros jóvenes y prometedores, aunque alguna vez se les ha colado algún cuarentón. Prometedor, eso sí.

Este nuevo programa, el CORE, toma su nombre del Centre of Refereeing Excellence de UEFA, un nuevo centro de educación arbitral creado por UEFA en enero de 2010. El programa CORE consiste en que todas y cada una de las 53 federaciones europeas envían a un árbitro y a dos árbitros asistentes para que participen en un curso introductorio, en verano. ¿Cuál es, entonces, la diferencia con el programa de Talentos? Pues que en CORE los árbitros no son internacionales. Son árbitros muy jóvenes, estos sí, que estén entre los 25 y los 30 años y cuyas federaciones consideren que tienen un buen potencial para alcanzar la categoría de internacional.

En este curso introductorio, que dura dos semanas, se hace lo que normalmente hacen sus mayores: preparación de partidos, gestión de jugadores, control del juego, aspectos tácticos y entrenamiento físico. Todo esto apoyado por los instructores UEFA que normalmente trabajan en los encuentros de Talentos, de árbitros Elite, etc. A la cabeza de todo está Yvan Cornu, antiguo mandamás de los árbitros europeos hasta la llegada de Pierluigi Collina y al que ha habido que buscar un nuevo despacho para que pueda pasar los inviernos suizos. Junto a él trabajan como instructores jefe el holandés Jaap Uilenberg y el inglés David Elleray, muy conocidos por los seguidores del arbitraje europeo.

Tras este curso introductorio se sigue la trayectoria del árbitro y de los asistentes seleccionados, que deben pitar partidos de categoría nacional en sus respectivas ligas. Tras siete meses de seguimiento, se les vuelve a convocar a un curso de consolidación, donde se estudia el progreso de cada árbitro. Al final de cada promoción se otorga un diploma a los colegiados que hayan alcanzado los objetivos fijados por los profesores.

He dicho al principio que en este programa participan árbitros de toda Europa y, hasta que las empresas de calificación quieran, España tiene la suerte de seguir en ella. En la primera edición del programa CORE, nuestros representantes fueron el extremeño Jesús Gil Manzano, como árbitro, y Ángel Nevado Rodríguez (extremeño) y Miguel Martínez Munuera (valenciano), como asistentes. Extraña elección de colegiados, hasta que pensamos en las condiciones de la convocatoria: colegiados con una edad entre 25 y 30 años. Y de esos, lamentablemente, hay muy pocos en primera división. De esta primera hornada, solo el valenciano Martínez pertenece a la máxima categoría del fútbol español. Los extremeños arbitran en segunda división.

La segunda edición comenzó en el verano de 2011 con nuevos representantes españoles. En este caso, el árbitro es el valenciano Juan Martínez Munuera, y los asistentes, los también valencianos David Canales Cerdá y Sergio Chinchilla Ortega, que forman trío arbitral en la segunda división española.

Releyendo lo que he escrito me asaltan varios comentarios. Una condición importante para participar en este programa es tener, según la federación respectiva, posibilidades reales de llegar a la categoría de internacional. Y como es esa misma federación la que propone a los internacionales... Vamos, que muy mal lo tienen que hacer a partir de ahora Gil Manzano y Martínez Munuera para que no les veamos con la escarapela de aquí a unos pocos años. Previo ascenso a primera, claro, que ya estamos llegando a las fechas de las quinielas.

Otro dato que me hace gracia, ya veréis por qué, es la elección el primer año de Miguel Martínez Munuera y en el segundo año de Juan Martínez Munuera. Valencianos los dos, hermanos los dos... ¿Os imagináis la cara de los instructores cuando se presente Martínez Munuera, que se supone que se graduó en la promoción anterior...?

El último dato ya no es de risa, sino para que algunos piensen en lo que están haciendo o, mejor aún, en lo que no están haciendo. De los seis seleccionados en estas dos ediciones, cuatro son valencianos. A lo mejor tiene algo que ver que en los últimos años son el comité más potente en cuanto a los ascensos de colegiados a 2.ª B. Bueno, este dato no tiene mucho que ver, sino que demuestra que el comité valenciano está trabajando muy bien con la base, por lo que suben con mucha suficiencia a 2.ª B y llegan a la élite muy buenos árbitros. Ya podía el señor Miller Andrés preparar un dosier sobre su forma de trabajar para entregar dentro de 15 días en Logroño a sus colegas presidentes de comités territoriales. Que la Comisión de Coordinación Interterritorial no tiene por qué ser solo una reunión con el alcalde (o alcaldesa), una foto y una comilona.

lunes, 26 de marzo de 2012

Se va Iturralde González

El viernes, a la hora de comer, saltaba la noticia: Iturralde González se retira. Incluso, donde yo la oí, en RadioMarca, le daban categoría de notición. Pararon el programa que había en esos momentos y entró el subdirector del diario Marca para 'dar una noticia de última hora'. Cuando lo oí, no me lo creí. O, pensándolo un poco mejor, sí.

Nadie puede decir que se lo esperara, pero no creo que muchos se hayan sorprendido. Todos los medios titulaban igual: "por desavenencias con el Comité". Anda, que si Iturralde se hubiera retirado cada vez que ha tenido desavenencias con el Comité... Poco hubiera durado su carrera en Primera.

La impresión que me da es que esta renuncia ha sido un problema de comunicación. Yo no te digo, tú no me dices, entonces yo no te cuento porque tú no me cuentas. El mismo Eduardo Iturralde explicó el viernes su postura. Que yo hable ahora de un certificado médico de más o de menos, poco tiene ya de importante.

Lo importante es que ya no volveremos a ver arbitrar a Iturralde. Muchos lo agredecen, por lo que se ha podido leer todo el fin de semana en Twitter, y otros no tanto, porque en las pocas jornadas que quedan tendrán que buscar otro 'enemigo número uno' al que atizar.

Se va un colegiado que ha marcado una época en el fútbol español. En 1993 Iturralde estaba arbitrando partidos en el grupo 4 de la Tercera división, el grupo vasco. En 1995 arbitraba en Barcelona un Español-Salamanca de la Primera división. En el verano de 1998 pitaba su primer partido oficial como internacional, una segunda ronda de la Intertoto. Desde entonces, Iturralde González ha ido construyendo su leyenda. Unas veces a su pesar, otras veces con algún empujoncillo del propio Iturralde.

Iturralde se marcha con el récord absoluto de partidos arbitrados en Primera división: 292. Se marcha con el récord de tarjetas mostradas, con el récord de penaltis pitados y con el récord de presencias arbitrales en noticias, reportajes, comentarios y exabruptos de los medios hacia un árbitro. También ha tenido sus defensores, ¿eh? Pero a estos se les ha oído poco y lo han dicho con la boquita pequeña. Desde el viernes alguno se ha atrevido a dar la cara, pero así, muy rápido, como sin ganas de que se lo recuerden más adelante.

Los récords de Iturralde irán cayendo. Undiano Mallenco ya va por los 205 partidos y le quedan siete temporadas en Primera, por lo que tendrá que añadir casi ciento cuarenta partidos más. Sí, se irá por encima de los 300. El récord de las tarjetas también caerá, aunque será un poco más difícil, por la gran cantidad de partidos que hay que arbitrar para superarlo. El que tiene pinta de que no superará nadie es el de penaltis pitados. Uno que guardará Iturralde para sus nietos.

Por ahora es difícil decir qué pierde el arbitraje español con la retirada de Iturralde. Con el tiempo, quizá, le echemos de menos y nos acordaremos de lo que representó el bilbaíno en nuestra liga. O quizá dentro de quince años no nos acordemos mucho de él y significará que todas las portadas y comentarios de estos tres últimos días han sido un poco exageradas. Veremos.

lunes, 13 de febrero de 2012

Un buen día de arbitraje - Planet de la RFEF

Todo empezó con un correo anónimo, como suelen empezar estas cosas: "Usted se cree muy listo. Si quiere aprender más cosas sobre el arbitraje, acuda el viernes por la tarde a esta dirección. Y no llame a la Policía". Ando leyendo un libro de espías y, al principio, tengo que reconocerlo, sentí miedo. Alguien había descubierto mi identidad secreta y quería hacerme pagar todo lo que he dicho en este blog contra los árbitros.

Mi primer pensamiento fue hacia los servicios secretos de la RFEF, pero me imaginé que ahora andan muy atareados intentando descubrir qué miembros de la ejecutiva de FIFA nos traicionaron durante la votación para los Mundiales de 2018 y de 2022. No, no se iban a preocupar por un cantamañanas como yo. ¿El grupo de élite del CTA? Quizá no quedaron muy contentos con mi entrevista al presidente, quizás es verdad que me pasé de listo aquel día. ¿La policía secreta de la asociación de la prensa? Mmmmm. Eso tenía más sentido, pero mientras sepa el nombre del topo del vestuario del Real Madrid, creo que mi vida está a salvo.

Como no tenía muy claro de dónde venía la amenaza, decidí acudir a la cita. Resultó ser un complejo administrativo-deportivo en el pueblo madrileño de Las Rozas, donde se celebraba el I Congreso Internacional "Fútbol y Tecnología", junto con lo que podríamos llamar una 'feria de muestras', llamada Planet, organizado todo ello por el Centro Internacional de Investigación y Desarrollo (CIID) de la RFEF. Al frente de este centro está José María García-Aranda Encinar, desde ahora 'el organizador', y tuve claro que él fue el encargado de mi presencia allí... hasta que nos cruzamos en un pasillo, me miró y no dio signos de saber quién coño era yo. No, tampoco era él. Así que decidí dejar mi paranoia a un lado y disfrutar de lo que me ofrecía este congreso.

El viernes por la tarde solo me interesaba una ponencia. Ya se había presentado unas horas antes el CIID y había dado su charla Donald McVicar, miembro del subcomité técnico de International Board. No sé qué contó, porque a esas horas yo todavía andaba escondido, pero mejor no aventuro nada, no sea que alguien se moleste más todavía y no llegue con vida al II Congreso.

Por la tarde acudí a la sesión que presentaban José Luis Lesma López y Pablo Burillo Naranjo, sobre "La influencia de la Tecnología en el árbitro a través del tiempo". No sabía qué me iba a encontrar, pero fue una buena introducción para lo que me esperaba al día siguiente. Lesma y Burillo hicieron un repaso histórico de la figura del árbitro y de las tecnologías aplicadas al arbitraje. Me quedo con una de sus frases "Los árbitros siempre damos la bienvenida a la tecnología en el fútbol". ¿Habéis leído bien, señores de la asociación de la prensa? Los árbitros quieren tecnología. Y por lo visto en este fin de semana, los dirigentes también la quieren. ¿Entonces? Pues lo que falla es la propia tecnología, que todavía no está suficientemente desarrollada. Así que no os preocupéis, porque de aquí a no mucho ya podremos ver a los árbitros correteando por el campo con la mirada fija en un ipad donde les irán retrasmitiendo el partido que están arbitrando. Con repeticiones y todo, eso sí. Entre que la sesión de arbitraje era la última del día, que al presentador de la mesa redonda anterior se le olvidó lo que venía detrás ("con esto terminamos las conferencias de hoy"), y que iban a hablar de arbitraje, no mucho gente pudo disfrutar de por dónde van las investigaciones a día de hoy, o de cómo tiene que ser el entrenamiento de un equipo arbitral, todo ello salpicado con datos numéricos, como no se podía esperar menos de dos profesores universitarios.

Como el viernes no vi peligrar mi vida, decidí probar a ir el sábado por la mañana, toda ella dedicada al arbitraje. Yo creí que sabía algo sobre árbitros y arbitraje, pero la sesión matutina del sábado me demostró que no tengo ni idea. No sé si los árbitros son buenos o malos, pero lo que aprendí es que hay mucha gente en este país pensando en cómo mejorar la labor arbitral, y me sorprendió.

La mañana comenzó con la presentación del "Manuel de Ejercicios Integrados y Lenguaje Corporal". Hasta hace unos años, el entrenamiento de un árbitro era salir a correr dos o tres días por semana y, quizá, no comer demasiadas grasas. Después llegaron los preparadores físicos, que fueron convenciendo a los árbitros de que tenían que hacer algo más: un poco de velocidad, calentamientos y estiramientos, y a seguir comiendo pocas grasas. Hoy en día ese aspecto ya está totalmente superado. Los árbitros (a partir de ahora hablaré solo de los árbitros de élite, catagorías nacionales en España, por ejemplo, porque es donde está el dinero) son deportistas de élite y, como tal, tienen que tener una preparación muy completa.

Al aspecto físico, que fue el primero en desarrollarse, se le unió el entrenamiento técnico, que ha pasado de unas aburridas clases con pizarra a unas aburridas clases con powerpoint, hasta llegar al presente, donde las clases se han sustituido por trabajo técnico en el campo con jugadores reales. El penúltimo en llegar ha sido el entrenamiento psicológico, con vistas a mejorar los aspectos mentales del árbitro: confianza, control de jugadores, gestión del error...

Como no podemos saber de todo, cada tipo de entrenamiento tiene unos entrenadores distintos. Y llegó el problema: los dirigentes arbitrales reunieron a los distintos entrenadores y les preguntaron cuánto tiempo necesitaban a la semana para desarrollar sus trabajos. "Pues yo necesito diez horas", "eh, que a mí me hacen faltan unas ocho", "vale, pero a mí me tenéis que dejar unas doce, además del trabajo que tienen que hacer en casa", "es verdad, el trabajo en casa, pues a mí súmame cuatro o cinco más". A alguien se le ocurrió sacar una calculadora, hacer unas cuentas... Y no salían. No había horas para tanto entrenamiento, salvo que los árbitros entrenaran la mayor parte del día.

Todos estos problemas se los empezó a encontrar García-Aranda durante su época en FIFA. ¿Cómo hacemos para poder entrenar todos estos aspectos y no sobrecargar a los árbitros? En todas las reuniones hay un tipo que pasa todo el rato jugando al tetris en el móvil. Ponedle el nombre que queráis, pero por aquel entonces hubo uno que no se le ocurrió mayor tontería que decir "¿Y por qué no entrenan todo a la vez?". Yo le he llamado 'tipo' y he hablado de 'tontería', pero imaginaos lo que le dijeron sus compañeros de reunión. Pero como no encontraban otra solución, venga, a hacerlo todo junto. Y desarrollaron lo que han llamado "Ejercicios integrados", que no deja de ser entrenar todo a la vez.

Parece que la cosa funciona. Según nos contaron algunos de sus inventores, la cosa no fue fácil, porque todos seguían queriendo una parte mayor del pastel (léase tiempo), pero tras muchas reuniones, pruebas, discusiones y errores, han llegado a lo que ellos creen que es el mejor entrenamiento para un árbitro. Y todos tan contentos, hasta que a alguien se le ocurrió levantar la mano y decir "oye, ¿y qué pasa con el lenguaje corporal?".

El lenguaje corporal es importante. Con un solo gesto el árbitro tiene que mostrar a todo el mundo (jugadores, técnicos, periodistas, espectadores) qué ha pitado, pero a la vez tiene que apaciguar ánimos. O tiene que hacer notar a los jugadores que tiene todo controlado, mientras da la razón a dos jugadores contrarios. O tiene que parar una tangana sin tocar a ningún jugador, mientras trata de convencer a los dos entrenadores de que no sigan metiendo presión a la jugada.

Hubo más reuniones, claro, y llegaron a un resultado definitivo, que es lo que nos presentaron en el congreso. El "Manual de Ejercicios Integrados y Lenguaje Corporal", que detalla unos cuantos ejercicios de entrenamiento para tocar todos estos aspectos que acabo de comentar. Todos. Juntos y a la vez. Lo han conseguido. Tengo que añadir, para los despistados y malpensados, que casi todo el trabajo lo han hecho españoles. Algún irlandés, algún mexicano, algún argentino y muchos españoles.

Tras esta presentación, unos minutos de descanso. En ellos, además de vigilar el auditorio por si alguien demostraba un interés especial sobre mí, aproveché para hacer relaciones sociales. En un momento dado me hice el encontradizo y choqué a propósito con Díaz Vega. Joder, he tocado a Díaz Vega. Él se giró, me miró, yo musité un "perdón" mientras bajaba la cabeza y seguí mi camino. ¡He tocado a Díaz Vega! Intenté la misma técnica con Medina Cantalejo. Si lo conseguía, podría decir que conocía a dos de los mejores árbitros españoles de la historia. Así que me acerqué por detrás al sevillano... y apareció Medina Hernández interponiéndose en mi camino. No me habló, pero al ver su mirada tuve el feeling de que me quería decir "ni se te ocurra". Bueno, no todos los días se tiene la oportunidad de confratenizar con Díaz Vega.

Del que sí que me hice amigo fue de un asistente de segunda. Yo necesitaba salir del salón de actos "Luis Aragonés" y él estaba sentado junto al pasillo. Le dije "¿Me permite?" y él me contestó "Claro", apartándose un poco para que yo pasara. Joder, qué tío más majo. A ver si llega lejos y puedo decir que un pope del arbitraje me habló.

Vale, vuelvo a lo importante. La siguiente charla fue una presentación tecnológica, el Referee Feedback y el Referee Channel. Las ha desarrollado una empresa española, me dicen que un spin-off de la Universidad de Las Palmas, pero esto último no lo tengo comprobado, así que no me hagáis mucho caso.

Es habitual en las grandes competiciones ver entrenar a los asistentes. Se ponen en la banda, los jugadores realizan una jugada y ellos levanta, o no, la bandera. El instructor a su lado, le dirá si ha acertado o no. "Bad decision, bad decision". "¿Qué? ¡Pero si ha sido buena!". "No, no, you're wrong". "Que no, joder, que no, que el rubio estaba más p'atrás". No se tienen noticias de que dos de tales personajes hayan llegado nunca a las manos, pero esto no podía seguir así. El Referee Feedback soluciona todo esto. Y solo hace falta una cámara de vídeo y una 'tablet'. La cámara graba la jugada, un software la analiza y la envía enseguida al tablet del instructor, que puede enseñarle en unos segundos al asistente si ha acertado o no. "Do you see it, idiota? You were wrong!". "Lo siento, míster, es que yo creí...". Es verdad que el Referee Feedback no ayuda por sí mismo al asistente, porque el ok, o no, se lo da después de la jugada, con lo que nada se puede hacer, pero con los datos que aporta, asistentes e instructores pueden discutir después qué se está haciendo mal (o bien, que es lo general) en cada etapa del entrenamiento.

El Referee Channel tiene más enjundia. El sábado, tuiteando el congreso, yo decía que es una "potentísima red social para el arbitraje". Sigo pensando lo mismo, aunque aquí, sin la restricción de los 140 caracteres, puedo añadir algo más. Más que una red social, el Referee Channel es una plataforma. En ella los árbitros, dirigentes, instructores, etc., pueden relacionarse sin necesidad de verse las caras. Y esta plataforma tiene todas las prestaciones que se os puedan ocurrir. Se pueden ver partidos en directo, permite hacer clips de vídeo en tiempo real, catalogarlos, comentarlos, archivarlos, permitir que los vean todos los usuarios o solo unos pocos o solo uno, tiene zona de algo parecido a un chat, o un foro. Se pueden comentar jugadas, partidos o los distintos clips de vídeo. Se pueden archivar los informes de los partidos. Con esta tecnología es posible que un árbitro pite un partido y cuando acabe de ducharse ya puede leer los comentarios de su instructor, con los clips de vídeo concretos. Y lo mejor es que el árbitro puede estar en el Mundial de Sudáfrica y el instructor en sus vacaciones caribeñas.

Tras esta charla tecnológica, necesitaba un descanso. Así que aproveché otra charla más tecnológica todavía y me fui a tomar un café. Allí me enfrenté con la realidad: me habían localizado y seguido. En la cafetería me rodearon unos cuantos agentes enemigos. Estaban 'el machaca' y 'el marine', e imaginaos por qué les llaman así. Glup. Por ahí también andaba 'el pedigüeño', que se empeñaba en que le ascendiera de categoría. Él hacía de poli bueno, aunque no dejaba de mirar de reojo a 'el jefe', esperando una orden de ataque, sin duda. Ah, 'el jefe'. Ahí estaba, dominándolo todo desde una esquina, moviendo sus peones alrededor de mí. Por lo menos esta vez se había cambiado la camisa. Había unos cuantos más a los que no identifiqué. Alguna vez los he visto en la tele, corriendo las bandas con su banderín en la mano, pero ¿quién coño se sabe el nombre de los asistentes? Yo los llamaré 'banderín 1', 'banderín 2' y 'banderín 3'. Me olvidaba, también estaba por allí 'el científico'. Este es el más peligroso, porque seguro que sabe de venenos y sueros de la verdad.

Salí corriendo en cuanto pude y me metí en la oscuridad del salón de actos, donde no podrían encontrarme, aprovechando que empezaba la última sesión de la mañana para el congreso y la última sesión para mí. Solo puedo decir que me impresionó la conferencia. A estas alturas de mi vida no soy capaz de decir si los árbitros son buenos o malos, si el arbitraje ha mejorado o no con el paso del tiempo, si las nuevas reglas mejoran o no el juego, pero con lo que he aprendido este fin de semana puedo asegurar algo: el arbitraje es totalmente profesional. Tal vez no los árbitros, pero sí el arbitraje. Cada vez hay más gente que pierde su tiempo pensando en cómo mejorarlo. No, no se dedican a quién es el mejor, o quién es el más idóneo para este partido, o quién tiene que ascender y quién no. Me refiero a pensar sobre el Arbitraje.

La siguiente charla tenía el oscuro y académico nombre de "Análisis biomecánico de partidos". El ponente, profesor e investigador de la Politécnica de Madrid. ¿Profesor de qué? Pues de Biomecánica, claro. Lo que quiera que signifique eso. El caso es que su grupo de investigación ha creado una herramienta digital para analizar todos los aspectos del arbitraje. ¿Cuánto corre un árbitro? ¿Dónde se encuentra en cada momento del partido? ¿Ha acertado en la jugada? Y las mismas tres preguntas, para los asistentes. Es verdad que su labor la vienen realizando desde hace tiempo los periodistas y los comentaristas arbitrales de los medios, pero el hecho de venir del mundo universitario hace que todo lo que contó tuviera un tufillo más científico de lo normal.

Lo que ha logrado este equipo es algo único en el mundo. ¿Os he dicho ya que pertenecen a una universidad madrileña? Mediante unos algoritmos matemáticos, pasados por el tamiz de un potentísimo software diseñado por ellos, han conseguido traducir cada 1/50 de segundo de juego en una serie de variables matemáticas que nos indican la posición de cada protagonista del partido: árbitros, jugadores y balón. Repito, cada 1/50 de segundo; es decir, para los de letras, que cada segundo lo han dividido en 50 partes iguales de tiempo y en cada una de ellas fijan la posición de los actores. Esto, dicho así, no pasa de ser un entretenimiento matemático, pero lo importante llega cuando analizan los resultados.

Por ejemplo, han podido comprobar científicamente que la distancia óptima a la que el árbitro debe estar en cada jugada para cometer un error mínimo es de 11 a 15 m. Esto quiere decir que si el árbitro está más cerca es más probable que falle. Y si está más lejos, falla mucho más. Tras el estudio que hicieron en la pasada Copa del Mundo, llegaron a la conclusión de que los árbitros estuvieron a una distancia media de 14,58 m de las jugadas, por lo que los árbitros hicieron todo lo posible por maximizar sus aciertos.

Esta tecnología mide los fueras de juego, pero no solo la posición del atacante respecto al defensor, sino la del asistente respecto a la línea del último defensor y el ángulo de visión balón-asistente-atacante. Con todos estos datos y los aciertos y fallos, serán capaces de crear una teoría sobre dónde es mejor que esté posicionado el asistente. Parece lógico pensar que será en línea con la jugada, pero a lo mejor los datos nos sorprenden y nos dicen que tiene que estar un metro adelantado o retrasado con respecto al último defensor, o que tiene que estar en línea con el atacante, o... Estas son elucubraciones mías, porque todavía no han analizado esta parte del juego, pero la posibilidad está ahí. Es en lo que andan ahora trabajando los científicos españoles para mejorar el arbitraje.

Y aquí acabó mi experiencia en este congreso. Por el Planet pasé poco y porque se equivocaron en la entrada. Muchos stands, mucha empresa tratando de vender su tecnología, muchas asociaciones nacionales mostrándonos qué están haciendo en los distintos países... y los últimos trofeos ganados por España, la Eurocopa y la Copa del Mundo, con las que me hice la correspondiente foto. Ya digo, por error, porque si todo hubiera ido bien ni siquiera me hubiera enterado de que estaban por allí a la vista y al toque de todo el que quisiera.

Dado que hoy escribo esta larga entrada, podéis suponer que salí vivo del congreso. Pues habéis acertado, aquí sigo.

miércoles, 8 de febrero de 2012

La colección más grande jamás juntada

En este blog ya os he hablado alguna vez de Alberto Helder, de Portugal. Su blog es una fuente continua de historias arbitrales.

Hace poco más de un año se propuso recolectar todas las escarapelas que han usado los árbitros internacionales FIFA a lo largo de su historia. Ya he escrito antes sobre esta colección, a propósito de los asistentes o de los árbitros de futsal.

Hoy, por fin, Alberto Helder ha publicado su último capítulo: las insignias de los colegiados FIFA. La historia empieza en 1950, cuando FIFA decide crear un emblema o insignia para que sus árbitros internacionales pudieran lucirlo en sus partidos internacionales. ¿Todos? No, solo los que consiguieran la categoría de árbitro FIFA; es decir, los internacionales que pitaran dos partidos de selecciones A, ya fueran oficiales o amistosos. Hasta entonces, un árbitro solo era internacional y arbitraba con el escudo de su país, el que utilizara habitualmente en su liga. Una vez conseguida la escarapela FIFA, podía lucirla con orgullo al salir de su país. Más tarde se acabó con esa categoría de superélites y todos los internacionales lucieron su insignia, tanto dentro como fuera de su país.

La colección está completa. Sin pedir permiso, aunque luego se lo pediré "a toro pasado", aquí van las primeras escarapelas de la historia en cada una de las categorías.


El que quiera ver todas las escarapelas de la historia del arbitraje FIFA, que se pase por su blog.

martes, 17 de enero de 2012

Copa del Rey. Últimas rondas

Entramos en semana de Copa del Rey, donde se jugarán los partidos de ida de los cuartos de final. A estas alturas ya podemos ir jugando con las designaciones para pasar el rato. Además, el CTA nos regaló las designaciones de los partidos de vuelta.

IDA

Español-Mirandés: Mateu Lahoz
Real Madrid-FC Barcelona: Muñiz Fernández
Valencia-Levante: Paradas Romero
Athletic-Mallorca: González González

VUELTA

Mirandés-Español: Ayza Gámez
FC Barcelona-Real Madrid: Teixeira Vitienes, F.
Levante-Valencia: Iglesias Villanueva
Mallorca-Athletic: Del Cerro Grande

Las dos designaciones que más me han sorprendido son la de Iglesias y la de Del Cerro, los que les pone en primera línea para conseguir la escarapela al final de esta temporada. También está designado González González, pero este ya la rozó al final de la temporada pasada, por lo que sigue siendo un candidato fuerte.

Muñiz y Teixeira se llevan los premios de los clásicos, aunque desde el maratón del año pasado no sé si considerarlo un premio o un "ah, se siente".

Partido de cuartos para Mateu, quizá porque ya no quedan muchas oportunidades y hay muchos candidatos. Volverá a pitar en semifinales y alguna final, pero todavía hay tiempo.

Los otros dos partidos para dos veteranos, Ayza y Paradas, que pueden estar contentos con estas designaciones.

¿Y a partir de ahora? Solo quedan cinco partidos. Normalmente los partidos restantes deberían de pitarlos árbitros internacionales, salvo que se quiera premiar a algún 'nacional'.

Cinco partidos y unos cuantos candidatos: Undiano Mallenco, Velasco Carballo, Iturralde González, Clos Gómez y Fernández Borbalán. ¡Anda, qué casualidad! Cinco partidos y cinco internacionales. ¿Será tan fácil? ¿Se olvidará don Victoriano de que Turienzo Álvarez se retira este año?

Si no contamos a Turienzo, que quizá no está ahora en sus mejores momentos, ya tenemos las designaciones hechas. ¿O se quedará algún internacional sin pitar desde los octavos de final?

La final de este año debería de ser para el asturiano Muñiz Fernández, aunque con su designación de cuartos, no sé, no sé. La probabilidad de que Real Madrid o FC Barcelone alcancen la final es muy alta. ¿Pitaría otra vez a uno de los dos equipos en la final? Todavía tiene posibilidades, pero eso dejaría fuera de los últimos partidos a uno de los FIFA y eso me resulta más raro.

Si no la pita el asturiano, por ahí anda al quite el madrileño Velasco Carballo. Aunque para qué quemarle antes de la Euro. Todavía le quedan un par de años para pitar su final de Copa, que puede no tener gracias a los equipos madrileños. Si este año no se clasifica el Real Madrid, sería una buena oportunidad. Teixeira Vitienes y Clos Gómez tampoco han arbitrado nunca una final de Copa y no se puede demorar mucho más la cosa. Quizá Teixeira lleve un poco de ventaja, pero está en el mismo caso que Muñiz: arbitrará el FC Barcelona-Real Madrid de cuartos. También anda por ahí Fernández Borbalán, que podría ser un 'tapado' de garantías. Yo casi que me atrevería a votar por el almeriense, ¿eh?

¿E Iturralde González? ¡Ay, Iturralde González!

martes, 20 de diciembre de 2011

Sueños polaco/ucranianos

Hoy es el día. Esta mañana se reune en Nyon (Suiza) el Comité de Árbitros de UEFA. No es una reunión cualquiera, de hecho la han llamado Technical Meeting, que podría traducirse por la reunión que todos estamos esperando y que será el aperitivo de una gran comilona uefa. A los postres, tal vez, brindemos por el ratito que hemos estado trabajando por la mañana.

La mesa (y el meeting) la presidirá Ángel Villar, presidente de los árbitros europeos, que tendrá a su derecha al turco Senes Erzik, vicepresidente, y a su izquierda a Pierluigi Collina, el Chief Refereeing Officer, que es algo así como el refereeing officer en jefe. Porque también tenemos otros dos Refereeing Officers, aunque no con mando en plaza, que son el escocés Hugh Dallas y el francés Marc Batta. Me imagino que estos se sentarán junto a Collina, por aquello de que los officers siempre es mejor que estén cerca del chief officer. Vale, lo siento, ya sé que Tom Clancy escribe mejor de estas cosas, pero creo que a él le gusta menos el arbitraje.

Diez hombres se repartirán el resto de los puestos de comensal: el inglés David Elleray, el sueco Bo Karlsson, el eslovaco Jozef Marko, el esloveno Vladimir Sajn, el holandés Jaap Uilenberg, el griego Kyros Vassaras y los debutantes en estas lides de comilonas pre-Euro el ruso Iouri Baskakov, la checa Dagmar Damková, el alemán Herbert Fandel y el suizo Kurt Zuppinger.

Estos quince miembros del Comité de Árbitros de UEFA serán los encargados de decidir qué árbitros acudirán a la Eurocopa del verano que viene en Polonia y en Ucrania. Tendrán que elegir a 12 colegiados élite, a los que consideren los doce mejores para impartir justicia en el gran acontecimiento europeo de selecciones. También elegirán a dos árbitros asistentes por cabeza, por aquello de que no se sientan muy solos y de que puedan hablar en su idioma de vez en cuando. Por qué no, también dirán qué cuatro colegiados europeos actuarán como cuartos árbitros en esta edición. Serán árbitros jóvenes, con proyección, a alguno de los cuales veremos en próximos campeonatos.

Internet está llena de apuestas. ¿Irá Skomina o Eriksson? ¿Tendrá su oportunidad Atkinson o seguirán confiando en Webb? ¿Algún árbitro local participará como cuarto árbitro? Son todas preguntas lícitas, a las que nos contestarán dentro de unas horas.

Mientras tanto, dos españoles estarán pendientes del teléfono. Por favor, pesados abstenerse. Hoy Alberto Undiano Mallenco y Carlos Velasco Carballo no quieren llamadas de nadie, salvo del capo Collina. Para bien o para mal. ¿Me oís gente de Movistar o de Vodafone? He dicho llamadas de nadie. Se lo han ganado en el campo, así que, por un día, no les molestéis.

No puedo imaginarme el día que van a pasar nuestros dos colegiados Elite, pero menos mal que los médicos de la federación, de UEFA y de FIFA les han dado el OK a sus corazones en varias ocasiones. Cuando llegue la hora, los dos empezarán a recibir llamadas de teléfono y mensajes de correo electrónico, algún SMS (¡qué antiguo!) y unos cuantos wassap, que ahora están de moda y son muy cómodos.

Uno recibirá llamadas de todo el mundo, qué grande eres, maestro, ya lo sabía yo. Joder, a ver si me traes unas muñecas kalashnikov de Rusia, estírate un poco. Oye, acuérdate de mí, que siempre te he apoyado, ¿eh? Venga, chaval, felicidades.

El otro recibirá llamadas de sus amigos, de su gente, de los que le quieren. No le dirán qué grande eres, porque ya se lo han dicho muchas veces antes, cuando solo eran Carlos o Alberto y buscaban en la prensa de entresemana la crónica de su partido de regional o de tercera.

Uno disfrutará la Euro con traje y corbata, y seguirá recibiendo mensajes, qué hay de lo mío, figura, oye, las muñecas que tengan tonos rojizos, que me van bien con el sofá. Venga, que ya sabes lo bueno que eres.

El otro verá la Euro en la tele, con sus hijos, enseñándoles lo bonito que es el fútbol. Y si reciben alguna llamada, será de algún amigo, de los de verdad, a ver si lleva cerveza con o sin alcohol.

Ojalá pudiera llamar yo a alguno de ellos, pero ni me gustan las muñecas kalashnikov ni me gusta la cerveza, así que me conformaré con estar atento a internet, esperando el comunicado oficial de UEFA, y alegrándome porque tengamos dos árbitros con la esperanza de que suene el móvil.

Eso sí, pase lo que pase, estoy seguro de que ellos hablarán hoy. Uno felicitará al otro y el otro entenderá al uno, porque ellos pasan de nosotros, de los undianistas y de los velasquistas. Se han cambiado en el mismo vestuario, se han quejado de los mismos dolores y, aunque no lo reconozcan, seguro que se han acordado de Díaz Vega y de sus pruebas de campo alguna vez.

Esto no acaba aquí, por suerte para ellos. Los dos son precandidatos al Mundial de Brasil 2014. Para eso falta mucho, dos años y medio, y harán muchos amigos y les enviarán muchos mensajes y algunos les pedirán que les traigan botellas de ron.

A ver si tengo suerte y para 2014 ya puedo pedir mi botella de ron, qué grande eres, ya lo sabía yo. O llamar para ver qué cerveza prefiere mi amigo. Si ellos sueñan, yo también tengo derecho a ello, ¿no?

Va por vosotros, maestros.